Después de ver el documental “Un crimen llamado educación”, pienso que muchas de las cosas que muestran todavía siguen pasando. Aunque la educación ha cambiado un poco con la tecnología y nuevas herramientas, todavía existen problemas como las clases muy tradicionales, el aprendizaje basado solo en memorizar y la presión por las notas. Muchas veces los estudiantes sienten más estrés por pasar una materia que motivación por aprender realmente.
El documental también muestra que cada persona tiene diferentes capacidades y formas de aprender. No todos entienden igual ni tienen los mismos talentos, pero muchas veces el sistema educativo quiere que todos trabajen al mismo ritmo y de la misma manera. Por eso hay estudiantes que se sienten desmotivados o creen que no son buenos para estudiar, cuando realmente pueden destacarse en otras áreas que casi no se tienen en cuenta. A veces la educación se vuelve muy rutinaria y muchos estudiantes estudian solo para presentar exámenes y luego olvidan lo aprendido.
Este documental deja una reflexión muy importante sobre cómo debería mejorar la educación. Más que enfocarse solamente en las calificaciones, debería ayudar a formar personas creativas, críticas y capaces de enfrentar situaciones de la vida real.